Carey de concha
(Eretmochelys imbricata)

Familia: Cheloniidae
Orden: Chelonia (Testudinata)
Descripción
El carey de concha es una de las cuatro tortugas marinas que visitan
nuestras aguas tropicales. La misma puede crecer hasta alcanzar 38 pulgadas
de largo y pesar hasta 200 libras. Esta tortuga tiene el caparazón
más hermoso entre las tortugas marinas. El caparazón o concha
está formado por placas de color café y amarillo oro que
están sobrepuestas en la misma forma que las tejas de un techo,
es decir, de forma imbricada. Su cabeza y las aletas son de color amarillo
oro con manchas café. En la cabeza tiene dos pares de placas en
medio de los ojos y su pico es afilado como el de un halcón. Ninguna
tortuga marina puede esconder su cabeza ni sus extremidades dentro del
caparazón.
Información Biológica
El carey de concha, así como el resto de las tortugas marinas
y terrestres, es un reptil; posee pulmones y respira aire, por lo que
sube a la superficie para respirar. Durante zambullidas largas, las tortugas
reducen el consumo de oxígeno en la piel y las extremidades para
mantener los niveles de oxígeno en el corazón, el cerebro
y el sistema nervioso central. El carey de concha vive alrededor de los
arrecifes de coral donde se alimenta mayormente de esponjas marinas, algas,
erizos, moluscos, camarones y calamares.
Estudios indican que el carey de concha puede anidar varias veces durante
el mismo año y en diferentes lugares en la misma época.
La hembra deposita hasta 100 huevos en el nido que construye debajo de
la vegetación de la playa, contrario a otras especies de tortugas
que construyen sus nidos en áreas de arena libres de vegetación.
La incubación dura alrededor de 60 días.
Distribución
Esta tortuga está distribuida a través de las aguas tropicales
alrededor del Mundo, particularmente cerca de los arrecifes de coral y
formaciones rocosas en áreas costeras llanas. En Puerto Rico anida
en playas de Guánica, Añasco, Mayagüez, Rincón,
Isabela, Arecibo, algunos municipios del este de la isla incluyendo Culebra
y Vieques, y en Isla de Mona.
Amenazas
Las tortugas marinas adultas tienen pocos depredadores naturales, excepto
tiburones grandes. Las tortugas recién nacidas son depredadas por
peces, perros, aves marinas y cangrejos, entre otros. El carey de concha
está en peligro de extinción principalmente por la captura
y matanza de los adultos por su hermosa concha, la cual se exporta ilegalmente
para la confección de joyería. Otras causas incluyen el
consumo de sus huevos y su carne y ocasionalmente el uso de su piel. Por
estas razones se considera que esta especie está siendo extirpada
del Atlántico y el Caribe. El creciente desarrollo y la continua
modificación de las playas es incompatible con el uso de las mismas
por las tortugas. La iluminación de las playas por la noche puede
desorientar las tortuguitas recién nacidas, alejadas del mar y
provocar su muerte antes de lograr su travesía de vuelta al mar.
Medidas de Conservación
El carey de concha, al igual que todas las tortugas marinas, está
protegido por las leyes federales y estatales desde el 1970. La violación
de estas leyes conlleva una multa de hasta $50,000 y/o un año de
cárcel. Sin embargo, todavía existen ciudadanos nos que
ilegalmente matan las tortugas hembras que salen a poner sus huevos en
la playa o las capturan con redes en el mar para el consumo de su carne
y su concha. Aunque estas actividades clandestinas son difíciles
de detectar y controlar, se han aunado esfuerzos por parte de ambos gobiernos
para encarcelar y multar a los violadores de estas leyes. La educación
de la ciudadanía sobre la importancia de respetar las leyes y conservar
las especies que forman parte de nuestro patrimonio natural es vital para
la protección y recuperación de las tortugas marinas.
Para ayudar en la recuperación de esta especie, el Departamento
de Recursos Naturales, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre, asociaciones
privadas y ciudadanos voluntarios se han encomendado a la tarea de patrullar
las playas durante la época de anidaje. Así previenen la
captura ilegal, la matanza de las hembras y el robo de huevos de tortuga.
Además, estos voluntarios relocalizan los huevos en lugares seguros
hasta el momento en que nacen las tortuguitas y las devuelven al mar.
Esta información es adaptada de una hoja informativa publicada
por el Fish and Wildlife Service.
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